Amanezco de la noche templada
he paseado mis sueños
por el ecuador de la nada
como un torpe funambulista
borracho de desequilibrio
He catado la indiferencia
de tus labios pegados al sueño
he abierto una brecha de fuego
con el metal de mi lengua
He roto la noche en tu boca
la he vuelto tan roja
que todos los peces de río
han ido hasta allí
a dejarse morir
Le he dado un bocado a la vida
como quien muerde la herida
que sangra por tí
He visto un pedazo de cielo
encenderse en tus ojos
y luego apagarse
Éramos nosotros
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