martes, 5 de abril de 2011
lunes, 4 de abril de 2011
Cruce de miradas
¿Por qué me mira así? ¿Acaso quiere intimidarme? Cuando se ajustan las correas es casi imposible no cruzarse la mirada. Me pregunto cómo ha podido matar a toda esa gente. Quizás sea más fácil si me centro en la mecánica del procedimiento: cuando el cloruro de potasio paralice el corazón todo habrá acabado, y podré retirarme a descansar con la conciencia tranquila, sabiendo que yo no he hecho nada malo. A él en cambio, posiblemente le espere el infierno de revivir sus crímenes día tras día. Miro el reloj: ya es la hora. Le pierdo de vista mientras el frío me invade las venas.
La primera cena
“Ella sabrá lo que hace”, deben de estar pensando mientras mascullan la ensalada sin levantar la vista del mantel. No se sorprendieron cuando se estropearon las tres teles al mismo tiempo, tampoco cuando un extraño virus devoró las entrañas de sus portátiles, ni siquiera cuando desaparecieron los pestillos de las puertas – con esto último me costó un poco más disimular, mi hermana casi me pilla con el destornillador. Sin embargo, ahora que les tengo por fin reunidos a la mesa para cenar todos juntos, están como desorientados. Quizás debería decir yo algo, pero no se me ocurre nada. ¿Será la falta de práctica?
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