lunes, 4 de abril de 2011
Cruce de miradas
¿Por qué me mira así? ¿Acaso quiere intimidarme? Cuando se ajustan las correas es casi imposible no cruzarse la mirada. Me pregunto cómo ha podido matar a toda esa gente. Quizás sea más fácil si me centro en la mecánica del procedimiento: cuando el cloruro de potasio paralice el corazón todo habrá acabado, y podré retirarme a descansar con la conciencia tranquila, sabiendo que yo no he hecho nada malo. A él en cambio, posiblemente le espere el infierno de revivir sus crímenes día tras día. Miro el reloj: ya es la hora. Le pierdo de vista mientras el frío me invade las venas.
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